Han pasado ya 15 años y creo que ha llegado el momento de contar el viaje de mi vida. Y digo de mi vida porque logré salir con vida, aunque perdí a varios amigos.
Las vacaciones de Pascua de 1996, yo tenía entonces 22 años y acababa de comprarme coche nuevo y decidimos hacer un viaje para hacerle rodaje. Mi mejor amigo, su novia y dos amigas. Con dos chicas libres prometia ser un viaje con posibilidades.
Estuvimos barajando tres posibles destinos, mi amigo quería Pirineos, su novia queria ver Galicia y Clara, la chica rubia, tenia muchas ganas de visitar unas ruinas romanas en el sur de Francia a unos 150 km de la frontera. Naturalmente mi voto fue para Clara. Y Sara, la otra chica, como que le daba igual, queria ir de viaje y punto.
Así que destino la frontera, cada tres horas fuimos haciendo relevos, total yo tampoco tenia mucha mano con el coche.
A las 5 de la tarde llegamos a la frontera, en aquella epoca no estabamos en el euro y habia que pasarla con pasaporte. No teniamos mucha idea de francés pero entre lo que sabía Sara, que había dado en el colegio y que todos hablabamos valenciano, esperabamos defendernos.
Aun nos quedaban cinco horas de camino, sin parar, y decidimos hacerlas de tirón, sólo parando al baño y a tomar café. Aun así a las 9 de la noche ya era noche cerrada y debo recordar que en aquella epoca ni habia teléfonos móvil ni gps.
Así que nos perdimos y a las diez y media cansados de todo el dia y sin tener ni idea de donde estabamos decidimos parar en el primer pueblo que vieramos a pasar la noche.
Pasaron diez minutos y llegamos a un pueblecito y vinos que un unico bar abierto. Asi que dimos gracias y esperamos que tuvieran una posada. La gente de verdad fue muy amable pero de posada nada, sin embargo nos dieron las llaves de una casona que estaba a las afueras que usaban los pastores cuando no podian volver al pueblo por el mal tiempo.
Así que cenamos en la taberna y nos dirigimos a la casas de campo, alegres, pero no sin miedo de haber que nos podiamos encontrar. Para nuestra sorpresa la casa se conservaba bastante bien, sin goteras, como pudimos comprobar cuando se puso a llover, ni ventanas rotas. Ademas aparte de una capa de polvo estaba limpio.
La casa constaba de dos pisos, un salón con cocina-estufa de leña, un baño y una habitacion en la planta baja. Y tres habitaciones más en la planta superior. Vamos una casita de ensueño.
Estabamos bastante cansados pero como la casa estaba un poco fria encendimos la estufa de leña y nos sentamos alrededor con un par de botellas de mistela y una de aguardiente casero que compramos en el bar del pueblo.
Eso y unos porritos de maria y a hora ni teniamos frio ni nada de nada. Es mas el ambiente se fue caldeando y hasta nos sobraba un poco la ropa. Eso y la tonteria de los juegos, jugamos a la botella a nuestra manera que era o beso o prueba. Cuando Jordi le toco besar a Clara la novia no puso objeción y cuando Clara besó a Loli, el novio tampoco se quejó. Luego Loli me besó a mi y a Jordi no le hizo gracia, sacó la lengua de serpiente. Y la siguiente hora fue un sinfin de reproches y comentarios malintencionados. Hasta el punto de que los únicos que hacíamos pruebas eramos Loli y yo cuando nos emparejaba la botella.
Hartos de los dobles sentidos y de la risa chillona de Jordi, nos retiramos de mutuo acuerdo. La pareja al piso de abajo y los solteros al de arriba. Con la excusa de ir algo contento y de que las camas estarian muy frías conseguí apegarme a las dos chicas.
Subimos los tres abrazados, yo en una nube la verdad y nos metimos en un cuarto.
Me dijeron con la voz mas sensual que habia oído hasta el momento que querían atarme a la cama, y yo que estaba en una nube, les dije que encantado, que podian hacer conmigo lo que quisieran. Me tumbe en la cama bocarriba totalmente desnudo y ellas me ataron a la cama de hierro, ahora veo que apretaron demasiado las cuerdas, pero entonces el cerebro estaba de vacaciones.
Comenzaron a besarme y a quitarse la ropa, yo tenía en ese momento la erección más bestia de mi vida, luego empezaron a besarse ellas y se separaron de mí. Les llame la atención para recordarles que yo estaba ahi. Y con la misma voz sensual de antes me dijeron que yo solo iba a mirar, que eso les ponia un montón. Que llevaban todo el viaje deseando quedarse a solas para enrollarse, no es que fueran pareja ni lesbianas simplemente habian sentido atracción la una por la otra y mucho morbo. Y yo era la guinda del pastel, mientras jugábamos en el salón lo habian hablado y se habían puesto de acuerdo en como lo llevarían a cabo.
Les suplique que no podían hacer eso, que me iba a morir, ellas se rieron y siguieron comiendose la una a la otra a tan solo escasos centímetros de mi. Lo unico que conseguí es que una mano compasiva me aliviara pero nada mas.
Cuando acabaron me soltaron y como perro con el rabo entre las piernas me fui a la habitación de enfrente. Abrí la puerta sin hacer ruido y busqué la cama donde habia dejado mi saco de dormir, pero no solo encontre el saco sino que habia una persona. Fui a encender la luz y una mano me cogió para que no lo hiciera, se abalanzó sobre mi cuello con sus brazos y sobre mi boca con la suya abierta y su lengua buscando la mia.
Naturalmente reconoci a Loli. Reconoci a esos labios que había deseado durante toda la noche, sobre todo porque me estaban prohibidos, pues nunca antes habia sentido ninguna atracción por ella. Estaba desnuda esperandome y arroje la ropa que llevaba en un brazo para poder concentrar toda mi atención en sus curvas.
Entre lo excitantación del fruto prohibido y la calentura de la pareja fetichista, nos pasamos toda la noche hasta el amanecer, practicando el sexo salvaje, sin cuartel ni reglas, el único objetivo era deshogarnos, una y otra vez. Aun hoy en dia empleo ciertas “tecnicas”, que aprendí o desarrolle aquella noche, con mi mujer y me acuerdo de la gran noche de Pascua.
Cuando me levanté por la mañana pense que era el primero pues no había nadie más por los alrededores, ni se me paso mirar en la habitacion de Jordi, quizá aun le duraba la mona de la noche anterior y sin mi dosis de cafeína, no soy capaz de aguantar el sarcasmo.
Se fueron levantando el resto de chicas y Loli despues de darme un profundo beso de buenos dias delante de la pareja maltratadora se fue al cuarto a por su novio.
Apareció a los dos minutos diciendo toda blanca con un papel en la mano. Ponia: Os he estado observando toda la noche, me he masturbado y ahora me voy a quitar de en medio porque no puedo miraros a la cara.
Nos dirijimos los cuatro al exterior y vimos que el coche estaba aparcado donde lo habiamos dejado la noche anterior. Dimos la vuelta de la casa con la esperanza de que estuviera en cualquier rincón, pero lo único que vimos fueron unas huellas que se dirigían montaña arriba.
Nos dispusimos a seguir las huellas hasta un cortante de un riachuelo porque se acababan las huellas. Lo llamamos a gritos y miramos por los alrededores pero sin acercarnos al desfiladero, eso era lo ultimo en lo que podiamos pensar, en el desfiladero pero ante la imposibilidad de más huellas ni respuestas, me dirijí al borde de un salto de unos 30 metros y ahí estaba mi amigo encima de unos arbustos con espinas.
Lo llamé, no se, cuatro o cinco veces, y como no respondia me dispuse a bajar pero no había nada donde agarrarse. Sara que era la mas atlética se dirijió al coche a por las cuerdas de escalada que llevabamos en el coche. Mientras tanto Loli no pudo esperar e intento bajar sin protección. Tres, cuatro metros, un pie mal puesto por los nervios y se precipito al vacio ante nuestros ojos.
Cuando llego Sara con las cuerdas, Clara estaba llorando en estado de shock, asi que la dejamos en el tronco de un arbol sollozando y Sara se ató el arnes y la cuerda dispuesta a bajar mientras yo desde arriba la deslizaba y cuando llego abajo uno a uno fue atando los cuerpos sin vida de nuestros amigos para que yo subiera los pesos muertos.
Con los nervios a Sara no se le ocurrio traer el coche hasta donde estabamos asi que tuve que gritarle a Clara que fuera a por el, pues seguía sollozando en la misma posicion que la habiamos dejado y necesitabamos su ayuda.
Al tercer grito acompañado de maldición, insulto y por ultimo amenaza de tirarla por el barranco a ella tambien, reacciono y se fue en dirección al coche.
Cuando ya había subido los dos cadáveres, aunque en nuestra desesperación esperabamos que aun les quedara un aliento de vida, llegó el coche y por los pelos no me atropelló y se fue barranco abajo. Clara se bajo del coche y se volvió a acoplar en el mismo tronco de antes, pero yo en esos momentos estaba concentrado en subir a Sara y en el intenso dolor que sentía en los brazos por el tremendo esfuerzo.
Una vez Sara estuvo en tierra firme caímos en el estado en que se encontraba Clara, totalmente ida e incapaz de ser de más ayuda, asi que cargamos los cuerpos, repito con los nevios no quisimos verlo, muertos de nuestros amigos. Sara se puso al volante pues yo no podía mover bien los brazos, tuve dos musculos rotos y varios tendones desgarrados, e intentamos meter a Clara en el coche pero fue imposible pues pataleo, chillo y araño hasta que la alejamos de este.
Asi que yo me quede con Clara en el bosque y Sara se lllevo el coche en busca de un hospital.
Hacía mas de una hora que el coche se fue chillando ruedas cuando consegui que Clara se pusiera de pie con el fin de dirijirnos a la casa de los pastores. Pasaron varias horas y se hizo de noche y Sara no volvió.
A la mañana siguiente unos policias fueron a buscarnos y nos enteramos que Sara habia tenido un accidente en un paso a nivel y todos los ocupantes del coche habian muerto calcinados. No sé si por la sorpresa, el miedo o las ganas de que todo aquello acabara para poder irme a casa pero el caso es que no les contamos nada a la policia de la nota ni de lo ocurrido en el barranco.
Al año me casé con Clara y hasta hoy no había pensado en aquel viaje. No se si será buen momento para confesar pero ultimamente no dejo de darle vueltas a aquel dia y necesitaba desahogarme.
Autor: Sevi Moreno
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