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Planeta Japón

Partíamos rumbo a otro planeta: Japón. Y sí, digo otro planeta y digo bien; todo lo que allí encontramos fue digno de una parte del Universo nada parecida a lo que nosotros sentimos como terrenal. Nada que ver con nuestro día a día, no sólo porque fueran vacaciones. Nada que ver porque allí todo es otra cosa.

Japón monte takao 01 13 Planeta Japón

El 23 de septiembre de 2011 por la mañana, con solo dos maletas para un mes, subimos al Boeing 737 de Aeroflot, compañía rusa que nos llevó, tras parar lo justo en Moscú, hasta Tokyo. Mi destino favorito de la vida.

Viajar ligero de equipaje es una de nuestras máximas, y se agradece cuando por fin puedes coger un tren Express en el Aeropuerto de Narita que te acerca al hotel en Akihabara. Son cinco horas de vuelo y diez más, así que al aterrizar estás entre nubes, porque el sueño que llevas acumulado provoca esa sensación.

01 kinkaku ji2 Planeta Japón

 Siempre hacemos diarios de viaje de las escapadas, pero esto ha sido otra cosa, de aquí el relato. Esto ha sido un mes entero fuera. Un mes sin pensar en nada que no fuera la próxima vista, el próximo Templo, Santuario, Palacio, Jardín… da para no pensar en muchas cosas. Para sentirte libre de verdad. Viajero, no turista.

Fushimi inari 01 Planeta Japón

 No nos ha importado qué pasaba en el mundo real. Y desordenando días, dejando que me vengan solos a la cabeza, recuerdo ese paseo a solas por el Fushimi Inari. Sólo el sonido de las chicharras nos acompañó, y un turista alemán que hablaba en inglés y quería saber qué pasaba si seguía subiendo escaleras y atravesando los Toriis rojos que marcan el camino. A mí me habría gustado decirle que arriba iba a encontrarse con Inari, el espíritu protector de las cosechas de arroz, pero sólo le hablamos un poco de la ruta porque me parece que no nos habría creído.

01 lolita harajuku Planeta Japón

Y allí, en aquel lejano planeta, pudimos ver a las lolitas que pasean por Harajuku, entrar en sus tiendas y comprar la moda que llegará a nuestro país en uno o dos años. Comimos sushi en Ginza, viendo pasar desde una gran cristalera a los japoneses, esas personas amables hasta hacerse querer, y nos reímos juntos de las caras mutuas que poníamos con las cosas que no son típicas aquí: que te den la bienvenida al entrar en una tienda a gritos (“Irasshaimaseeee”), que te acompañen a sitios, porque te ven perdidos, y hablar con ellos con gestos mientras te llevan, sonrientes al lugar. Discutir con la dueña del hotel, siempre con paciencia, porque ese día había una cucaracha allí y ella quería tranquilizarme porque “no es peligrosa, no tengas miedo”. Lo consiguió. Y así llegó el adiós fobia a los bichos. ¿Quién me lo iba a decir a mí?

En ese planeta llamado Japón nada es lo que parece. Si quieres comprar patatas, tienes que tener cuidado, porque es muy probable que sean dulces en vez de saladas. Si coges un dulce con una pinta deliciosa en Asakusa, cuando vas a disfrutarlo resulta que el chocolate es otra cosa, que no conoces, nada familiar. Pero te gusta. ¿Necesitas algo tan trivial como un desodorante? Ármate de paciencia y prepárate para estar varios días deambulando por sus particulares droguerías, llenas de cosas de colores y con muñecos, pero con caracteres imposibles de descifrar.

Me he traído muchas cosas, una muñeca Blythe llamada Yurikamome, que sé que es el nombre de una línea de monorraíl en Tokyo, pero suena bien. Un reloj morado que da la hora aunque nadie entiende qué hora da. Unos cuantos vestidos de colores, que me hacen parecer ajena a lo que se lleva cuando me los pongo y con los que pienso que estoy en los Jardines Imperiales de Tokyo. Unas kokeshi pequeñas y un paraguas transparente. Pero sobre todo, lo que más me ha ocupado en la maleta y en la cabeza, es la necesidad de volver a volver, por cuarta vez, por quinta, y poder seguir sorprendiéndome cada vez con mis viajes extraterrestres al Imperio del sol naciente.

 

Autora: Azucena Fernández, Madrid 

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2 Comentarios

  1. que genial relato… mientras iba leyendo dan una sganas tremendas de hacer ese viaje…
    que aun sin decifrar o tener claro
    ese planeta seguro tiene un sol muy particular…

    ^^

    beso a ladychena

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